Lista de productos por fabricante Sagaz

El tiempo respeta al olivo pero no lo esquiva. Hace que se retuerza, se encoja, se ahueque. Le carga las ramas de oro con hueso pero también de nudos y arrugas. La edad lo hace más y más fuerte, más noble, más sabio. Y aunque no es inmortal, lo parece. Como el recuerdo de las personas que siguen estando en nuestra vida aun cuando hace tiempo que se fueron. Como la experiencia, el conocimiento y los valores que se heredan de quienes han creado el árbol más hermoso de todos: el genealógico.

El tiempo respeta al olivo pero no lo esquiva. Hace que se retuerza, se encoja, se ahueque. Le carga las ramas de oro con hueso pero también de nudos y arrugas. La edad lo hace más y más fuerte, más noble, más sabio. Y aunque no es inmortal, lo parece. Como el recuerdo de las personas que siguen estando en nuestra vida aun cuando hace tiempo que se fueron. Como la experiencia, el conocimiento y los valores que se heredan de quienes han creado el árbol más hermoso de todos: el genealógico.


Así nace Sagaz, como un aceite que nada tiene de nuevo porque lo han sudado olivos llenos de historia. Porque todos tenemos una historia y la de Sagaz es la de la familia Latorre y la de una Sierra más Mágica que Mágina.


Sólo un árbol puede representar la esencia del Mediterráneo: desde Andalucía a todo el mundo. Del árbol a la mesa y a la boca de quienes ven en el aceite algo mucho más hermoso y necesario que un alimento saludable. Por eso Sagaz nace con vocación de cautivar y no sólo de saciar una necesidad de compra.


Sagaz concentra la virginidad extra de un aceite artesanal, la sabiduría de generaciones de campo, trabajo y sacrificio. Pero Sagaz también es sofisticación, la cualidad del refinamiento, del buen gusto, la sutileza. La capacidad de seducir a los sentidos con sencillez pero con la misma contundencia de su tronco. Porque Sagaz es un aceite de oliva virgen extra elegante. ¿Y qué es la elegancia? Una forma de ser, no de tener. Cuando el interior es igual de hermoso que el exterior.


Afecto & Armonía




De los árboles se aprende a no perder las raíces. Sagaz es un homenaje al origen, a la tierra, a Bélmez de la Moraleda, a la comarca de Sierra Mágina. Por eso hay un componente que destaca por encima de todos en nuestro aceite de oliva virgen extra:


el cariño. Está hecho con afecto por lo que significa y lo que aspira a significar: un producto gourmet que haga abrir los ojos por su estética y provoque cerrarlos por su sabor.


Pero el cariño se hace con el roce (y con un trozo de pan) ¿Por qué estamos convencidos de que Sagaz logrará ganarse el cariño del consumidor? Porque no generará falsas expectativas. Por la armonía entre su envase y su contenido . Por la armonía de su discurso: es un aceite especial y así lo demuestra en el paladar. Lo que estamos contando a través del packaging, de su producción y comercialización, es lo que vivirá el consumidor. Ni más, ni menos.


Garantía & Gusto




Sagaz es garantía de calidad, de valores. Con Denominación de Origen Sierra Mágina, destaca por su buen gusto, en todos los sentidos. Tanto en continente, como en contenido. Apostamos por un packaging que esté a la altura del producto: elegante, atractivo, de colección. Porque lo que reviste es una auténtica joya.


Las peculiaridades orográficas del terreno convierten a este olivar de 60.000 hectáreas en menos competitivo que otros de Jaén a nivel de producción. Sin embargo, su altitud y el adelanto de la cosecha al mes de noviembre, así como el avance en las técnicas de molturación, convierten a esta DO, en general, y a nuestro aceite, en particular, en un producto de máxima calidad.


Arte & Ambición




A veces vemos el arte como algo ajeno porque ni somos pintores, ni músicos, sólo productores de aceite. Pero, en realidad, el arte es el valor que nos permite aportar belleza a nuestra vida y a lo que hacemos cada día, hasta cuando creemos que sólo estamos empapando una hogaza de pan.


El arte es la magia de la delicadeza, del equilibrio, la atracción visual que provoca un “quiero esta botella sobre mi mesa”, la sensación inesperada de un “me pica la lengua cuando lo saboreo”. Es observar un mar de olivos en el horizonte y sentir el tacto de la aceituna sobre manos encallecidas de tradición. El arte es orgánico, se manifiesta en la naturaleza, en el efecto poderoso que ejerce el AOVE sobre nuestra salud. ¿Y si resulta que el arte también es la capacidad de emocionarse cuando descubres que no todos los aceites de oliva son iguales?


Pero no sólo del arte vive el hombre. A menudo confundimos ambición con avaricia, por el deseo desmedido de conseguir algo a cualquier precio. En cambio, ambición es la búsqueda constante de mejora, de desarrollo personal y profesional, de crecimiento.


Y así nace Sagaz, con vocación de futuro, con la convicción de que sólo siendo el mejor Aceite de Oliva Virgen Extra se puede llegar más lejos sin renunciar a seguir estando cerca, a seguir siendo local.


Confianza & sagaz




El astuto oculta las cosas con arte malicioso para conseguir lo que desea. El sagaz, en cambio, penetra con sutileza lo que es difícil de conocer o descubrir. Curioso que tengan connotaciones diferentes cuando, en realidad, provienen del mismo término: sagacitas, sagax, que significa picardía. Por lo tanto, hablar de sagacidad es hablar de inteligencia, de prudencia y de nobleza, de ir siempre un paso por delante.


Y así es Sagaz, un Aceite de Oliva Virgen Extra que jamás disimularía la mediocridad detrás de un envase bonito. Un AOVE lleno de matices, de connotaciones, que es diferente pese a que puedan creer que sólo es uno más. Un AOVE que actúa de verdad y no sólo porque la etiqueta así lo certifique. Estamos seguros de lo que somos y de lo que queremos y eso genera confianza. La confianza te hace fuerte en un mercado cada vez más competitivo, donde el usuario tiende al escepticismo por la ingente cantidad de marcas que hay y el no siempre uso riguroso de la palabra gourmet, premium, ecológico y sostenible









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